La electricidad no es un insumo que se encuentre en la naturaleza, sino que se genera a partir de energéticos primarios, extraídos de ésta, y secundarios, los que no se encuentran presentes en ella; se produce a partir de fuentes no renovables y renovables. En el primer grupo se encuentran el gas natural, los combustibles líquidos, el carbón mineral; y en el segundo se puede nombrar a la energía solar y eólica, entre otras.
Las consecuencias del consumo de fuentes no renovables de energía generan pérdida de vegetación, contaminación de las aguas y los suelos, la erosión de éste, y conlleva a una destrucción del ecosistema. A su vez, la emisión de gases de efecto invernadero y la quema de combustibles fósiles provocan desórdenes climáticos como los cambios de temperatura que presenciamos en la actualidad.
Hecha la introducción que antecede, consideramos imperioso reducir el consumo de energía eléctrica al máximo e ir paulatinamente mutando a la utilización de energías renovables.
Por ese motivo hoy te traemos algunas recomendaciones para aplicar en el hogar y aportar nuestro granito de arena a un consumo de la energía eléctrica de un modo más consciente.

1- Si no lo uso no lo enchufo
A excepción de electrodomésticos como la heladera, todo lo demás que tengas enchufado sin estar siendo utilizado consume energía eléctrica. Por ejemplo: cargador de celular, alargues (zapatillas), el microondas.
Desenchufándolos ahorrás entre un 5% y un 9% de energía eléctrica.
2- Luz natural, gran aliada
Abrí persianas y cortinas, dejá entrar la luz solar en tus ambientes. No sólo ahorramos energía sino que te vas a sentir mejor anímicamente, la luz solar es vitamina D para las personas.
3- Usá LED, ¡modernizate!
Están en el mercado hace rato pero todavía quedan muchos hogares con lamparitas comunes. El medio ambiente y tu factura de luz te van a agradecer que cambies las bombitas por unas de bajo consumo. Tip extra: luz cálida supera a luz blanca.
4- ¡Vos sos mucho brillo!
Bajale el brillo a las pantallas, la del celu, la compu, el televisor. Con este pequeño gesto podés ahorrar entre un 30% y un 50% del consumo de energía de tus aparatos; además vos ya sos mucho brillo.
5- El aire que respiramos
Tanto en verano como en invierno es recomendable abrir las ventanas. De este modo la casa se mantiene con el aire renovado todo el tiempo. En verano la corriente de aire ventila el ambiente y en invierno si abrís en las horas cálidas del día después es más fácil calefaccionar en las horas de la noche.
Tenemos algunas recomendaciones más, pero lo dejamos para una próxima nota, primero te invitamos a poner en práctica estos que no requieren ni grandes inversiones, ni tanto esfuerzo.
Acordate que no sólo vas a ahorrar dinero al momento de pagar tu boleta de luz, sino que el medio ambiente y las futuras generaciones te lo van a agradecer.